martes, 21 de abril de 2015

¿que opinan los expertos?

La imagen de Colombia frente a la sociedad internacional se ha transformado en la medida en que contextos como el deporte comienzan a influir en la geopolítica y la influencia de un país sobre sus vecinos e incluso sobre sus pares del otro lado del mundo. Es así como el autor Dominique Moïsi en su obra 'La geopolítica de las emociones', trata la geopolítica desde temas sensibles y no racionales como "La confianza, un tema tan vital para las naciones como lo es para los individuos ... Pues permite protegernos e incluso trascender nuestras capacidades y puede ser medida de forma tanto objetiva como subjetiva' Pone el autor el ejemplo claro de las transmisiones mediáticas de encuentros deportivos como equivalentes de ritos religiosos, donde los deportistas se convierten en los protagonistas de las epifanías que salvan la confianza de una nación (o de una porción de sus habitantes) semanalmente o cada cuatro años en diferentes arenas deportivas. El triunfo en el campo de juego, en el estadio, en la montaña con una bicicleta, en la pista con unos patines, son circunstancias que pueden elevar la moral de un pueblo y tener un impacto invaluable sobre la confianza nacional y como esta se transmite a quienes viven fuera de nuestras fronteras. Caso exacto sucede con el deporte (principalmente el fútbol y el ciclismo) en Colombia durante los últimos 4 años. El nivel deportivo y el destaque de figuras colombianas en equipos extranjeros despertaron la confianza de un país, sumido en años y años de violencia, marcados por estereotipos heredados del fenómeno de la drogas un conflicto armado de vieja data. Figuras como los futbolistas James Rodríguez y Falcao García renovaron el sentir positivo y devolvieron la confianza en Colombia ( en una Colombia futbolística) que transportó la realidad a un campo donde los enfrentamientos no eran con armas sino era el correr tras un balón cuyo destino final debía ser la red del adversario. Y cumplieron su ejercicio tan bien que empezaron a ocupar los espacios en portadas de periódicos, revistas y lugares de internet que solo los privilegiados habían ocupado; y a los que los únicos colombianos que habían llegado eran delincuentes, guerrilleros o narcotraficantes que ennegrecían la imagen de nuestro país. Fue un virar total de la realidad colombiana, fue el despertar extranjero en la gente buena de este país, capaz de transformar los ojos acusativos del mundo tras ese lente de violencia con el que nos observaban. Falcao en el Manchester United, es el equivalente a un colombiano en la realeza, James en el Real Madrid le implica pertenecer al exclusivo grupo de los galácticos; por su parte Nairo Quintana triunfando en las montañas francesas encima de su bicicleta, se convirtió en un caballero de la mesa redonda en un abrir y cerrar de ojos. Esas historias de éxito, esas experiencias replicables, esos modelos a seguir, fueron los que la opinión pública internacional valoró y aun valora como la nueva Colombia, el país que gracias a Nairo, Falcao, james, entre otros tantos beatos del deporte colombiano, le regalaron una nueva oportunidad al país, fueron los que lo convirtieron de plebeya en princesa con espacios privilegiados, valiosos y hasta admirables en la comunidad internacional. Y es que fueron estos personajes destacados los que reconfiguraron las expresiones de miedo y el sentir negativo extranjero hacia Colombia, convirtiéndolas en un espaldarazo y en el voto de confianza del mundo en miles de Falcaos, James y Nairos que habitan en el territorio colombiano.


Alejandra Ruge Rodríguez, periodista de la escuela de caballería

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